Referentes de Emesa, del Gobierno de Mendoza e YPF Luz compartieron miradas complementarias sobre el futuro energético local. Así, destacaron el valor de la articulación y la planificación de largo plazo para convertir el potencial de la provincia en proyectos estratégicos que impulsen inversión, competitividad y desarrollo sostenible.
La transición energética, la generación de nuevas inversiones y la articulación público-privada son algunos de los principales ejes del panel de energía en el Foro Valos 2026, que comenzó este miércoles y continuará hoy en la Nave Cultural de Mendoza, bajo el lema “Sosteniendo el impacto positivo”.
Organizado por Valos y coorganizado por Wines of Argentina, el encuentro reúne a referentes empresariales, especialistas y funcionarios para analizar los desafíos y oportunidades vinculados con la sostenibilidad, la innovación y el desarrollo económico, social y ambiental.
En este marco, el ministro de Gobierno, Infraestructura y Desarrollo Territorial de Mendoza, Natalio Mema; la gerente senior de Relaciones Institucionales y Sustentabilidad de YPF Luz, Mariana Iribarne; y el gerente de Energías Renovables de Emesa, Alejandro Burlot, participaron del panel “Energía y desarrollo sostenible: La transición que estamos construyendo”. El módulo estuvo moderado por Nicolás Giorlando, creador de Solhé, empresa dedicada al desarrollo de proyectos fotovoltaicos.
La experiencia del Parque Solar El Quemado ocupó un lugar central en el intercambio y fue presentada como un caso concreto de articulación entre los sectores público y privado para transformar el potencial energético de Mendoza en infraestructura, inversión y generación de valor.
En ese sentido, Burlot destacó el rol de Emesa en la identificación y desarrollo de oportunidades energéticas, y remarcó que la concreción de proyectos estratégicos requiere una mirada integral que trascienda los aspectos técnicos y contemple planificación, articulación y condiciones de largo plazo. “Hay que tener una visión de largo plazo y construir un puente entre el potencial energético que tiene la provincia y una empresa que lo pueda materializar.”
El gerente de Energías Renovables de Emesa explicó que El Quemado fue resultado de un proceso de articulación y construcción de confianza entre los distintos actores involucrados, y destacó la tarea de facilitar y acompañar las condiciones necesarias para transformar una oportunidad en un proyecto de impacto concreto. “La articulación hoy no es algo accesorio: es algo necesario e indispensable.”
Burlot también remarcó que la transición energética no depende solamente de incorporar nueva generación renovable, sino que debe estar acompañada por el desarrollo de infraestructura de transmisión, necesaria para integrar esa capacidad al sistema eléctrico y garantizar que la energía generada pueda llegar efectivamente a los centros de consumo. “No hay transición sin transmisión.”
Por su parte, Mariana Iribarne puso el foco en las dimensiones ambiental, social y de gobernanza que acompañan a los grandes proyectos energéticos. A partir de la experiencia de El Quemado, destacó el trabajo realizado junto con Emesa y las comunidades locales, las iniciativas educativas y la gestión responsable de los materiales durante la construcción, como distintas dimensiones de una misma mirada sobre la sustentabilidad. “La sustentabilidad no es solamente ambiental. También implica la dimensión social y la gobernanza.”
La representante de YPF Luz destacó además la magnitud de El Quemado, con más de 500.000 paneles solares, y la infraestructura de transformación y transmisión necesaria para incorporar la energía generada al sistema eléctrico. La obra incluye una moderna subestación con tecnología GIS, construida y operada por Distrocuyo.
Desde la mirada del Gobierno de Mendoza, Natalio Mema resaltó el impacto territorial y productivo de este tipo de inversiones, que trascienden la generación de energía e involucran obras de infraestructura, empleo, capacitación y desarrollo de capacidades locales en distintos puntos de la provincia. “El impacto de la obra tiene diferentes dimensiones. No solamente genera energía: también trae otras obras asociadas, mejora la calidad del sistema, genera empleo y deja recursos humanos muy capacitados en la provincia.”
Mema destacó además que el desarrollo de infraestructura energética resulta estratégico para acompañar nuevas actividades productivas y proyectos de inversión. En esa línea, vinculó este tipo de obras con el fortalecimiento del sistema eléctrico provincial y con la capacidad de Mendoza de sostener nuevas oportunidades de desarrollo.
A partir de esas miradas complementarias, otro de los ejes del intercambio fue la evolución de la generación renovable en Mendoza y las oportunidades que presenta el escenario actual para empresas, industrias, pymes y usuarios que quieran incorporarse a la generación distribuida.
Burlot señaló que la provincia pasó de contar con aproximadamente 20 MW de generación solar hace cinco años a cerca de 800 MW actualmente, reflejando el fuerte crecimiento experimentado por la generación renovable en la provincia y un escenario que todavía presenta nuevas oportunidades de inversión. “La generación distribuida no entra en conflicto con los grandes proyectos. Los complementa y permite acercar esta tecnología a consumidores residenciales, pymes e industrias, contribuyendo a mejorar su eficiencia y competitividad.”
Los participantes coincidieron en que el crecimiento de las energías renovables requiere una mirada de largo plazo, articulación entre los sectores público y privado y condiciones que permitan ampliar las inversiones con reglas claras y estables. Entre los principales desafíos para la generación solar distribuida identificaron el acceso al financiamiento, la simplificación de procesos y la necesidad de contar con condiciones jurídicas y económicas que otorguen previsibilidad.
De cara a los próximos años, el intercambio puso también el foco en la necesidad de avanzar hacia un sistema eléctrico más robusto, confiable, dinámico, competitivo e integrado, capaz de acompañar nuevas demandas vinculadas con la minería, la industria, la electromovilidad y las tecnologías digitales, entre ellas la inteligencia artificial.
En ese marco, los expositores coincidieron en la oportunidad que atraviesa Mendoza para fortalecer su posicionamiento energético y acompañar el crecimiento de nuevas actividades productivas. El desarrollo de generación y transmisión, la integración regional y una visión de largo plazo aparecieron como ejes necesarios para sostener ese proceso.
En línea con el lema del encuentro, “Sosteniendo el impacto positivo”, el panel puso en perspectiva el proceso de transformación de la matriz energética provincial y el valor de El Quemado como experiencia de articulación público-privada, donde confluyeron planificación, inversión, conocimiento técnico y visión estratégica para convertir una oportunidad en infraestructura concreta. “Ojalá dentro de diez años El Quemado no sea un caso aislado, sino que haya muchísimos más proyectos y modelos virtuosos como el que se pudo desarrollar en este caso.”

